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El primer escrito en japonés: el Kojiki

19 Oct

El primer escrito en japonés fue el Kojiki (Crónicas de antiguos hechos), en el año 712 (época Nara, 710-794). El Kojiki recoge antiguas leyendas de Japón y la mitología de la religión autóctona de Japón, el shintô o sintoísmo. El sintoísmo es una religión o pensamiento en cierta manera animista, en la que se piensa que los “dioses” están muy cercanos a la naturaleza y se entremezclan con los antepasados.

Este libro pretende ser un libro de historia, pero hay en él un motivo político claro. En el s. VII, el emperador Tenmu intentó empezar a consolidar el estado japonés ordenando la escritura del Kojiki y el Nihon Shoki, del que no hablaré aquí. Tenmu ordenó su escritura para legitimar su posición como emperador, ya que había usurpado el trono a su sobrino y, además, quería crear una alianza con los otros clanes japoneses de manera que el suyo, el clan Yamato, fuera el principal.

Se puede decir que el Kojiki fue escrito con fines políticos por tres motivos:

1. Legitimar el linaje de Tenmu sobre los otros clanes de Japón.

2. Legitimar que el linaje imperial era inamovible porque era de origen celestial (descendiente de los dioses).

3. Voluntad de integrar a los demás linajes en uno solo liderado por Tenmu.

 

Página del Kojiki

En este proceso de escribir el Kojiki se hizo la transición de la cultura oral de los kataribe (juglares que memorizaban y recitaban hechos importantes) a la escritura, que se estaba gestando entonces.

La recitadora Hieda no Are (se cree que era mujer) recopiló todas las leyendas, canciones, linajes, etc. japoneses y Oo no Yasumaro lo puso por escrito, formándose así el Kojiki. Aún así, a Oo no Yasumaro le fue muy difícil escribirlo porque la escritura japonesa estaba en plena creación, y es por esto por lo que podemos encontrar tres tipos de escritura en el Kojiki original en japonés. Oo no Yasumaro escribía:

1. Escribiendo lo que dictaba Hieda no Are en onyomi (del chino).

2. Usando caracteres chinos traducidos al japonés (kun’yomi).

3. Fonéticamente, con lo que se llama man’yougana (por ejemplo: 新(あたらしい) ⇔ 亜(あ)多(た)裸(ら)止(し)胃(い)).

Después, no fue hasta el s. XVIII, en la época Edo, que el erudito Motoori Norinaga se volvió a interesar por el Kojiki, dedicándole más de 30 años de estudio, y recuperando este escrito que había caído en el olvido.

 

El Kojiki empieza con el mito de la creación del archipiélago por los dioses Izanami e Izanagi, un mito extrañamente parecido al de Adán y Eva. Hay que tener en cuenta también la gran escatología de este libro, para ser un libro religioso, comparado con las otras santas escrituras de otras religiones. Es interesante compararlos.

Izanagi e Izanami con la alabarda

Izanami e Izanagi eran hermanos, a quienes los dioses proporcionaron una alabarda de gemas, y quienes desde el “arco de los cielos” removieron una masa amorfa con ella (esta masa amorfa se refiere a la tierra, aún sin formar). Esa masa dejó una gota en la punta de la alabarda que al caer formó la isla de Japón.

Los hermanos descendieron a la isla, clavaron la alabarda en la tierra y realizaron un rito de procreación que consistía en que cada uno caminara hacia un lado de la alabarda y al final se volvieran a encontrar tras haber dado la vuelta. Al encontrarse Izanami (mujer) dijo: “’Ah, qué hombre más hermoso!”, a lo que Izanagi (hombre) respondió “¡Ah, qué mujer más hermosa!”. Fruto de ese encuentro tuvieron un primer hijo que salió mal, y le abortó. Lo metieron en un cesto y lo soltaron en el mar (tened en cuenta las similitudes con la historia de Moisés, abandonado a orillas del Nilo).

Como el rito no había ido bien, decidieron subir a los cielos y consultar a un oráculo quien, quemando una paletilla de ciervo, obtuvo respuestas. El oráculo les dijo que el rito había ido mal porque ella había hablado primero, que volvieran a intentarlo pero que fuera él el que hablara primero esta vez. Al volver, realizaron el rito correctamente y empezaron a procrear. Lo más extraño de todo esto es que engendraban hijos humanos, pero también islas y otros elementos naturales. Al final engendraron el fuego, pero Izanami se quemó sus partes al dar a luz y se puso muy enferma. Izanami empezó a vomitar, y de sus vómitos nacían dioses. De sus deposiciones y sangre también nacían dioses. Finalmente, Izanami murió por la enfermedad, pero Izanagi, muy enfadado, asesinó a su propio hijo fuego y viajó al país de los muertos, llamado Yomi en el sintoísmo, para ir a buscar a Izanami (tened en cuenta las similitudes con el mito de Orfeo y Eurídice de ahora en adelante).

Al llegar al infierno, Izanami le dijo a Izanagi que ya había comido los manjares del Yomi, y que ya no podía salir, pero decide consultar a los dioses del Yomi para que la dejen irse. Mientras Izanami les consultaba, Izanagi no podía mirarla, y no podría hacerlo hasta que hubieran salido del Yomi. Debido a su tardanza Izanagi no pudo evitar espiar por las puertas y vio a su mujer (y hermana, no lo olvidemos) como un ser repugnante, putrefacto y lleno de gusanos. Al darse cuenta de esto, Izanami se enfadó mucho y persiguó a Izanagi mientras éste huía. Habiéndola visto, Izanagi ya no quería que Izanami regresara a la vida, por lo tanto, al llegar a la salida del Yomi, Izanagi bloqueó la puerta con una roca para separarlo del mundo de los vivos. Entonces Izanami le lanzó el maleficio que haría que cada día murieran 1000 personas, a lo que Izanagi lanzó un contra-maleficio por el cual nacerían 1500 personas cada día, explicándose así la existencia de la vida y la muerte.

Como acababa de regresar del mundo de los muertos, Izanagi debía purificarse con agua, por lo que se bañó en el río Yasu (hay que tener en cuenta que en el sintoísmo no existe la idea de pecado, sino sólo la idea de pureza e impureza, siendo impuro todo lo relacionado con la muerte y la sangre). De la suciedad y de las pertenencias impuras de Izanagi empezaron a salir más dioses. De lavarse el ojo izquierdo nació Amaterasu, la diosa del sol y la principal del panteón sintoísta, de lavarse el ojo derecho nació Tsuku-yomi-no-mikoto, el dios de la luna, y de sonarse la nariz nació el dios Susanowo, el dios de los mares y las tormentas y el segundo más importante después de Amaterasu.

En estos dioses se relegó el control del mundo. Todos gobernaban bien excepto Susanowo, que sólo lloraba la pérdida de su madre Izanami y destrozaba todo a su paso, cosa que hacía que aparecieran dioses malignos. Cansado de su actitud, Izanagi le desterró, pero Susanowo continuó arrasando todo a su paso, por lo que su hermana Amaterasu debía disculparse. Cansada también ella, un día se enfadó y no quiso disculparle más ante nadie, y decidió encerrarse en una cueva y dejar el mundo sin luz (recordad que era la diosa del sol).

Por la falta de luz, los espíritus malignos empezaron a llegar al mundo, por lo que todos los dioses decidieron crear un plan para hacerla salir de la cueva. Probaron todo lo que se les ocurría, como hacer cantar todos los gallos del mundo a la vez. En este tiempo le fabricaron un espejo y un rosario de cuentas de jade (son 2 de los tesoros imperiales), pero ella no quiso salir. Finalmente intervino una diosa menor, que empezó a bailar encima de un barreño puesto boca abajo y a hacer tanto ruido como podía, golpeando el cubo con los pies mientras bailaba. Fue tan frenético su escándalo que entró en trance y siguió bailando mientras se le caía la ropa y se quedaba desnuda. Los otros dioses, ante esta imagen, empezaron a reírse, y Amaterasu, que era muy orgullosa, entreabrió un poco la entrada de la cueva para ver qué pasaba, para ver por qué estaban tan contentos si les había castigado sin sol. Entonces se vio reflejada en el espejo que habían fabricado los otros dioses y, maravillada por su belleza, fue saliendo de la cueva sin darse cuenta, hasta que otro dios le cerró la puerta con una roca para que no pudiera volver a entrar.

Amaterasu saliendo de la cueva

Susanowo contra la Gran Serpiente

Entonces los dioses decidieron que Susanowo debía ser expulsado, quien finalmente maduraría para pasar a ser un constructor de civilización. Bajó de los cielos y se encontró con una pareja de ancianos que lloraban porque tenían 8 hijas, pero la Gran Serpiente de 8 Cabezas se las comía, y ya estaba a punto de llegar y comerse a la última de ellas. Susanowo pidió la mano de la hija a cambio de salvarla de la Gran Serpiente, y los ancianos aceptaron su oferta. Susanowo transformó a la chica en una peineta y se la colocó en su moño. Hizo preparar 8 cubos de licor, uno para cada cabeza de la Gran Serpiente, que al llegar se puso a beber y se emborrachó. Mientras estaba ebria, Susanowo aprovechó para matarla, pero cuando intentó cortarle el vientre se le rompió su espada. Entonces descubrió que dentro de la barriga de la Serpiente había otra espada, Kusanagi (el último tesoro imperial). Susanowo tomó esta espada y la obsequió a Amaterasu para implorar su perdón. Tras esto, Susanowo se casó con la hija de los ancianos, y en el Kojiki aparece el primer poema escrito en japonés.

Más adelante, los dioses vieron que en la Tierra había mucho alboroto y quisieron enviar un mensajero para poner orden, pero nunca regresó al cielo. Decidieron enviar a otro mensajero, que se olvidó de su misión, por lo que tuvieron que mandar a un tercer mensajero, que llegó ante los descendientes de Susanowo y les pidió que se sometieran al clan de Amaterasu (Amaterasu simboliza al clan Yamato, al cual pertenecía Tenmu, y el que quería que fuera el dominante, mientras que Susanowo simboliza a los otros clanes de Japón, quienes debían someterse a Yamato). La respuesta fue que debían preguntar a sus dos hijos primero. Uno dijo que sí se someterían, y uno que no. Entonces se creó un conflicto, pero como estuvieron a punto de aniquilarle, se sometió también. A partir de esto, los dioses enviaron a Ninigi de Yamato (descendiente de Amaterasu), que sería el primer emperador de Japón.

Lo primero que le pasó a Ninigi fue que se enamoró de una bella chica y pidió su mano. La chica tenía un nombre que significaba “flor de cerezo”. Ella pidió permiso a su padre, que aceptó con la condición que debía casarse también con su otra hija, que tenía un nombre que significaba “princesa de roca”, y era menos agraciada que su hermana. Ninigi devolvió a la hija menos agraciada a su padre, pero el hombre le advirtió que no sabía lo qué había hecho. Como Ninigi eligió la belleza efímera de las flores de cerezo, terminaría muriendo. Si hubiera decidido quedarse también con la hija menos agraciada habría tenido la vida eterna. Por esto se convierte en un dios mortal, y a partir de entonces los emperadores morirían todos (esto explica por qué aunque los emperadores son descendientes de dioses, van a morir como mortales).

Posible apariencia de los tesoros imperiales

 

En este artículo he escrito un resumen de los primeros capítulos del Kojiki, pero el libro completo consta de tres partes. La primera parte habla de la era de los dioses, y es la que tiene un mayor valor. La segunda parte habla de la era de los héroes, recogiendo leyendas y canciones, y la tercera parte habla de la era de los hombres, sirviendo meramente de genealogía.

Cubierta del Kojiki

Os recomiendo a todos que leáis este libro si tenéis ocasión o, por lo menos, la primera parte, por lo que os doy la referencia de la traducción directa del japonés al español de España, de la cual está basada mi entrada:

Kojiki. Crónicas de antiguos hechos de Japón (2008). Trad. Carlos Rubio y Rumi Tani Moratalla; Ed. Trotta

En él encontraréis más detalles que he omitido y muchas más historias y leyendas. El libro viene acompañado de muchas notas a pie de página que explican tanto elementos culturales como palabras intraducibles por su complejidad semántica, o comparaciones con otras traducciones y estudios que no coincidían, y de entre los cuales los autores debieron elegir una de las traducciones. En resumen, un libro muy interesante, muy recomendable y fácil de leer, ya que muchos capítulos no tienen más de 5 páginas.

Si queréis saber algo más sobre la historia de Amaterasu, Susanowo y la Gran Serpiente de forma más interactiva, desde otro punto de vista y con toques humorísticos que os provocarán más de una carcajada, también podéis jugar al juego Ôkami para PS2 o Wii, u Ôkamiden, su secuela para NDS, unos juegos con una clara ambientación sintoísta que dan un giro a esta leyenda, y con un toque bastante japonés. Jugarlos habiendo leído almenos la parte 1 del Kojiki les darán una visión más ámplia.

Shiranui contra la Gran Serpiente en Ôkami

Como reflexión me gustaría añadir que es muy curioso cómo en épocas tan distintas y en lugares tan alejados del mundo que no tenían conexión alguna entre si hayan llegado a surgir mitos y leyendas tan parecidos. Así mismo, ¿cómo es posible que un libro que contiene toda la mitología de una religión o pensamiento y que sería comparable a escrituras religiosas occidentales pueda tener contenidos tan escatológicos, pero a la vez tan inocentes, como de niño?

Es muy interesante comparar culturas tan distantes como la española (o latina para los que son de Latinoamérica) y la japonesa.

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Los posibles orígenes de la lengua japonesa

9 Sep

Los orígenes de la lengua japonesa han sido debatidos durante décadas sin llegar a ninguna conclusión clara ni al consenso.

Hay teorías que dicen que el japonés está relacionado con las lenguas austronesias o malayo-polinesias porque comparten características fonológicas, como tener 5 vocales comunes y sílabas abiertas, es decir, formadas por una consonante y una vocal. Sin embargo, esta teoría no tiene en cuenta que el japonés antiguo tenía 8 vocales, aunque podría ser que hubiera habido contacto entre las lenguas austronesias o malayo-polinesias y el proto-japonés.

Hay otras teorías que dicen que el japonés podría haber derivado del coreano. Esto tiene mucho más sentido, ya que el coreano y el japonés tienen muchas similitudes, tanto gramaticales, como fonológicas. Por ejemplo, ambas lenguas carecen de artículos, pero ambas usan posposiciones para marcar funciones gramaticales. Ninguna de las dos distingue entre los sonidos /l/ y /r/ y ninguna tenía sonidos /r/ iniciales, hasta la llegada de los extranjerismos modernos. Aun así, debemos retroceder hasta la época los primeros pobladores del archipiélago para tener una perspectiva de la situación lingüística de Japón.

Es probable que los primeros humanos llegaran al archipiélago japonés hace unos 30.000 años a través de los puentes de tierra existentes al sur en Okinawa y Tsushima. Hace 14.000 años, en la última etapa del período glacial, es posible que otro nuevo grupo llegara desde Siberia por el norte del archipiélago, por Hokkaidô y las islas de Sakhalin y, puede ser que este último grupo se fusionara con la población ya existente en el archipiélago japonés para dar lugar a los ainus y a la cultura Jômon.

Vías de entrada al archipiélago

Aproximadamente en el año 300 a. C., el nuevo cultivo de arroz de regadío existente en Corea e importado al archipiélago japonés podría haberse convertido en una ventaja determinante respecto al modelo de caza y recolección existente en Kyûshu, así que es posible que esto explique una migración de cultivadores de regadío coreanos hacia Kyûshu, que posteriormente se irían extendiendo hacia el norte hasta llegar a Kantô, donde se encuentra la actual Tokio. Por lo tanto, debido a este desplazamiento de los nuevos pobladores, la cultura Jômon y los ainus se desplazaron hacia la parte norte del archipiélago, mientras que los cultivos de regadío del arroz se mantuvieron en la parte sur, permitiendo la consolidación de una nueva cultura, la Yayoi. Así, el aumento del alimento producido por el cultivo del arroz en frente de la recolección de alimentos en los bosques del archipiélago puede que permitiera una explosión demográfica de la cultura Yayoi y, por lo tanto, los nuevos inmigrantes coreanos podrían haber dado lugar a los actuales japoneses, y que éstos no provengan de la cultura Jômon o de los ainu.

De hecho, un estudio demuestra que la altura media histórica de los coreanos era de 163 cm, mientras que la de los japoneses era de 160. El estudio muestra que, antes de la llegada del arroz, los japoneses medían de media unos 160 cm, que luego aumentó a 163 y luego, en el siglo V d. C., volvió a disminuir hasta los 160 cm. Esto podría significar que hubo una oleada de inmigrantes coreanos que fue suficientemente grande como para modificar la altura media de los japoneses, pero no suficientemente grande como para modificar la genética de todos los pobladores del archipiélago y que, posteriormente, no hubo más oleadas de inmigrantes. Por lo tanto, estos nuevos pobladores posiblemente se mezclaron y asimilaron con los nativos del archipiélago japonés.

Aun así, el japonés actual no tiene ninguna relación de parentesco clara con la actual lengua de los ainus, y tiene una relación tan lejana con la lengua coreana que necesitaría unos 5.000 años de diferenciación sobre la lengua troncal común. Por lo tanto, ¿cómo puede ser que una influencia étnica de 2.300 años presente una variación de 5.000 años?

Vasija de la época Jômon

Vasija de la época Jômon

Esto podría explicarse diciendo que las lenguas de los inmigrantes Jômon no eran similares al ainu actual o que los Jômon, un grupo denominado a partir de un estilo de cerámica, hablaran más de una lengua. Del mismo modo, los inmigrantes coreanos que dieron lugar a la cultura Yayoi, podrían no haber hablado la misma lengua que ha dado lugar al coreano actual. De hecho, antiguamente en la península coreana existían tres reinos, Silla, Gogyureo y Paekche, que hablaban lenguas diferentes. El coreano actual deriva de la lengua hablada en Silla, que fue el reino que unificó la península coreana hacia el siglo VII a. C., lo que da lugar a que en la península coreana se hablara la lengua de Silla, pero se cree que los inmigrantes coreanos que llegaron al archipiélago japonés pertenecieron al reino de Gogyureo y que, por lo tanto, ya en esa época hablaban una lengua totalmente diferente al coreano de Silla. Por este motivo el coreano actual no tiene ningún parecido con el japonés actual, porque simplemente el japonés no deriva del coreano, sino de otra lengua coreana que hace 2.300 años ya era muy diferente.

Para dar más veracidad a esta teoría, las pocas palabras que se conocen de la lengua del antiguo Gogyureo se parecen más a las del japonés clásico que a las del coreano moderno. Por lo tanto, las diferencias entre las lenguas coreanas ya extinguidas serían mucho menores comparadas con el japonés que con el coreano.

 


Junqueras i Vies, Oriol; Madrid i Morales, Dani; Martínez Taberner, Guillermo; Pitarch Fernández, Pau (2011); Història del Japó. Barcelona: Editorial UOC. Págs. 64 – 68.

Wade, Nicholas (2003); World’s Farmers Sowed Languages as Well as Seeds. The New York Times. Science (en línea) URL: <http://www.nytimes.com/2003/05/06/science/world-s-farmers-sowed-languages-as-well-as-seeds.html?pagewanted=all&src=pm> [Última consulta: 09/09/2012].

Vogler, Daniel J. (1998); An Overview of the History of the Japanese Language. Utah: Birmingham Young University. Department of Linguistics (en línea) URL: <http://linguistics.byu.edu/classes/ling450ch/reports/japanese.htm> [Última consulta: 09/09/2012].

Muchan (1998); The Origin of the Japanese People and Language. Tumbleweed’s Resources for Japanese (en línea) URL: <http://users.tmok.com/~tumble/jpp/japor.html> [Última consulta: 09/09/2012].

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