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Higuchi Ichiyô – 樋口一葉

21 May

Higuchi Ichiyô (Tôkyô, 1872 – 1896), fue la primera mujer escritora de la literatura japonesa moderna y la más importante de la era Meiji.

Higuchi Ichiyô

Higuchi Ichiyô

Higuchi es una autora muy poco conocida en occidente pero que desde el Japón de la era Meiji hasta la actualidad siempre ha gozado de una gran popularidad en el país nipón. Su vida como escritora fue muy corta puesto que su vida también fue muy corta, murió a los 24 años.

 

Higuchi Ichiyô, de nombre real Higuchi Natsuko, nació en Tôkyô tan sólo cuatro años después de la caída del shogunato Tokugawa, el sistema feudal que había mantenido a Japón aislado durante los últimos 260 años. En 1868 con la Restauración Meiji, que devolvió el poder al emperador de Japón, se inició un periodo de modernización y posterior occidentalización del país, por eso Higuchi se encuentra, como otros autores, a medio camino entre la tradición y la modernidad.

Cubierta japonesa de "Yamizakura"

Cubierta japonesa de “Yamizakura”

Nació en una familia humilde de campesinos ilustrados que había emigrado hacia Tôkyô (Edo en esa época) desde la prefectura de Yamanashi para poder ascender socialmente. Con 14 años empezó a estudiar poesía clásica y literatura japonesa en la prestigiosa escuela Haginoya. Sin embargo, la literatura escrita por mujeres había quedado relegada a una segunda posición desde la era Heian. En la era Meiji las mujeres tenían muchas limitaciones a la hora de escribir: debían evitar los temas políticos y sociales y debían mantener la tradición lírica de sus antepasadas de la era Heian, sin poder modernizar su estilo de escritura, por lo cual la prosa de Higuchi todavía contenía unas imágenes y un lenguaje bastante arcaicos. Pese a esto, en 1892 Higuchi publicó su primera obra “Flor de cerezo en la noche” (闇桜, yamizakura) en el primer número de la revista Musashino, editada por Tôsui Nakarai, que posteriormente fue su mentor.

Estatua de Ihara Saikaku en el santuario Ikukunitama

Estatua de Ihara Saikaku en el santuario Ikukunitama

Tras la muerte de su padre y de su hermano por tuberculosis cuando Higuchi tenía 17 años, en casa, ella, su madre y su hermana menor se ganaban la vida cosiendo y lavando ropa y pasaron muchas penurias económicas. En 1894 tuvieron que mudarse a los suburbios y Higuchi tuvo que abandonar la escuela Haginoya. Mientras vivía allí y gracias a las obras de Saikaku Ihara, el escritor más importante del siglo XVII, consiguió la inspiración de la descripción realista y la adquisición de un tono humano, tierno e irónico que caracterizaría sus obras posteriores.

 

Mientras que otros autores contemporáneos como Mori Ôgai, Futabatei Shimei o Natsume Sôseki traducían obras de idiomas extranjeros al japonés a la vez que se empapaban del naturalismo y el romanticismo predominante en Europa con autores como Balzac, Zola o Ibsen, Higuchi, que no podía acceder a estudios superiores y mucho menos viajar al extranjero, redescubrió la fuente poética de la observación cotidiana dentro de la tradición japonesa gracias a Saikaku y a Matsuo Bashô y aprendió a escribir imitando la estrategia de las famosas e ilustres autoras de la era Heian: un diario. Es por esto que muchas de sus obras parecen fragmentos de diario redactados en forma de prosa.

 

Debido a sus vivencias cerca del distrito de placer de Yoshiwara, entre 1895 y 1896 Higuchi escribió y publicó en partes en la revista Bungakukai una de sus obras más destacadas, “Crecer” (たけくらべ, takekurabe), un relato corto donde narra el paso de niños a adultos de un grupo de niños que viven en los alrededores del distrito de Yoshiwara, entre ellos los protagonistas Midori, hija de una familia de geishas, Nobu, el hijo del sacerdote del templo Ryûge, y Shôtarô, que tienen un triángulo amoroso, y de las responsabilidades que les va a suponer dar este paso a la vida adulta. Pese al estilo que debía tener la literatura de mujeres esta obra es muy moderna por la complejidad y la sutileza con las que Higuchi describe el sufrimiento de los personajes, que deben vivir separados para seguir con las tradiciones familiares.

Geishas en el distrito de Yoshiwara

Geishas en el distrito de Yoshiwara

Cubierta de "Aguas turbulentas"

Cubierta de “Aguas turbulentas”

 

En este último periodo de su vida también escribió otras obras como “En el último día del año” (大つごもり, ôtsugomori) en 1894, “Aguas turbulentas” (にごりえ, nigorie) en 1895, que habla sobre el mundo de las geishas, otra vez debido a su proximidad al barrio de Yoshiwara, y que fue publicada en España en 2012 por Erasmus Ediciones junto con su diario y otros cinco relatos, “Caminos que se separan” (わかれ道, wakare-michi) en 1896 y “La decimotercera noche” (十三夜, jūsan’ya) en 1895, que junto con “Crecer” se considera una de sus mejores obras.

 

Desgraciadamente, la vida de Higuchi Ichiyô fue muy efímera, ya que a los 24 años murió de tuberculosis, igual que su padre y su hermano. Aun así, sus 21 relatos, poesías waka y el diario la convirtieron en la escritora más importante de su época. Tal ha sido su importancia dentro de la literatura moderna japonesa que Higuchi Ichiyô ha sido la tercera mujer en aparecer en los billetes de Japón, en concreto el de 5000 yenes (2004), después de la Emperatriz Jingû (1881) y Murasaki Shikibu (2000).

Billete de 5000 yenes

Billete de 5000 yenes

 

Como he dicho, como Higuchi Ichiyô no es muy conocida en occidente no hay muchas obras traducidas en España. En concreto podemos encontrar “Aguas turbulentas” en español, que también contiene los relatos “El sonido del koto“, que nos narra la historia de un niño que pierde a toda su familia y que hace de la calle su hogar para poder llevarse algo a la boca, “Día de nieve“, que cuenta las consecuencias de la relación entre una estudiante y su profesor, “La decimotercera noche”, que habla de las convenciones sociales y la mala situación de la mujer en la era Meiji y de cómo una mujer es incapaz de poner fin a su matrimonio abusivo, y “Flor de cerezo en la noche”, que nos cuenta la historia de un niño y una niña que son amigos de la infancia y quienes, tras pasar por muchas dificultades, se terminan enamorando.  En catalán podemos encontrar “El darrer any de la infantesa” (Takekurabe) y otros dos relatos publicados en revistas: “Dies de neu” en Els marges, 95 y “Camins que se separen” en Lectora: revista de dones i textualitat, 18.

 

Con esta entrada quiero dar a conocer esta autora para que se traduzcan otras de sus obras y para darle el reconocimiento que merece y que en occidente no tiene. Esperemos poder encontrar sus obras disponibles en un futuro.

 


Albert Nolla Cabellos, Literatura japonesa moderna (I). De la literatura clásica a la modernidad literaria.

Higuchi Ichiyô, El darrer any de la infantesa. Traducción, edición y epílogo de Mercè Altimir. Pagès editors, Lleida, 2012.

 

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Géneros literarios japoneses

14 Abr

Continuando con la entrada sobre los aspectos a tener en cuenta sobre la literatura japonesa, hoy publico una entrada sobre los principales géneros literarios japoneses.

 

Poesía

– Kanshi (漢詩): poesía china. Muy cultivada durante la era Heian, pero aún hay gente que la escribe hoy día, como gente mayor que la estudió cuando era joven. Por ejemplo, Natsume Sôseki escribió sus haiku en chino.

 

– Waka (和歌): “canción” o poesía japonesa. Contiene los siguientes tipos:

Haiku de la rana de Matsuo Bashô

Haiku de la rana de Matsuo Bashô

  • Tanka (短歌): poesía corta. Es como una especie de haiku pero algo más largo. Los versos son 5-7-5-7-7.
  • Chôka (長歌): poesía larga. Los versos son 5-7, 5-7, 5-7, …, 7-7. Los versos de 5-7 se pueden repetir las veces que se quieran.
  • Renga (連歌): poesía corta, canciones encadenadas. Un poeta componía una poesía, la enviaba a otro poeta y el otro poeta le contestaba con otro poema, era como un diálogo poético. Realizada mucho por mujeres de la era Heian. Uno de los poetas más famosos de renga fue Matsuo Bashô.
  • Haiku (俳句): poema extremadamente corto. Sólo tiene 3 versos: 5-7-5.

 

Prosa

Cantar de Heike

Cantar de Heike

– Narrativa clásica: monogatari (物語). Una historia. Era el género de prosa tradicional de Japón. En la época no había novelas, sólo monogatari.

  • Uta monogatari (lírica)
  • Tsukuri monogatari (ficción)
  • Rekishi monogatari (histórica). Por ejemplo el “Cantar de Heike”, o Heike monogatari.
  • Gunki monogatari (bélica)

 

– Narrativa moderna

  • Zuihitsu (随筆): ensayo “a la japonesa”. Se trata de un ensayo en el que el escritor tiene más importancia que los personajes. Los autores escriben las ideas tal como les vienen a la cabeza, sin cortar el flujo de pensamiento. Uno de los mejores ejemplos es “El elogio de la sombra” de Jun’ichirô Tanizaki.
  • Nikki (日記): diarios personales. Un buen ejemplo es “La llave” de Jun’ichirô Tanizaki.

    Cuentos de Akutagawa

    Cuentos de Akutagawa

  • Setsuwa (説話): cuentos. El autor más famoso que escribió este género fue Ryûnosuke Akutagawa.
  • Ukiyo-zôshi y gesaku: ficción popular. Se considera entretenimiento barato y no goza de mucha popularidad.
  • Shishôsetsu o watashi-shôsetsu (私小説): novela personal. A los japoneses les gusta que el autor salga reflejado en sus obras, como desde un punto de vista medio autobiográfico. Un buen ejemplo es “Botchan” de Natsume Sôseki.

 

Teatro

El teatro es el género con más tradición en Japón.

– Teatro clásico

Actor de nô

Actor de

  • Bugaku (舞楽): teatro ceremonial bailado, danza.
  • (能): teatro ritual, los actores llevan máscaras.
  • Kyôgen (狂言): farsa popular.
  • Bunraku (文楽): teatro de títeres.
  • Kabuki (歌舞伎): teatro de la vista. Tiene más peso el vestuario, el maquillaje o los escenarios que el argumento de la obra. Todos los actores son hombres y los papeles femeninos los interpretan hombres disfrazados.

    Obra de kabuki

    Obra de kabuki

– Teatro contemporáneo

  • Shingeki (新劇): teatro nuevo. Nihilistas, existencialistas. Es un teatro muy rompedor y de vanguardia.
  • Butô (舞踏): danza moderna. Este tipo de obras surgió a partir de las bombas atómicas. Los actores visten todos de blanco y hacen movimientos extraños, como queriendo representar la angustia de un país postnuclear.
    Obra de butô

    Obra de butô

     

¿Cómo se debe leer la literatura japonesa? Aspectos a tener en cuenta

13 Abr

A diferencia de la literatura occidental, a la que estamos acostumbrados, cuando se lee literatura japonesa hay que tener en cuenta una serie de aspectos para poder apreciarla tal como lo hicieron sus lectores originales, los japoneses. Teniendo en cuenta las características que mencionaré, uno se puede hacer una mejor idea de la literatura japonesa y tener una mejor comprensión sobre ella. Estos aspectos se centran sobre todo en la novela.

Página en japonés

Página en japonés

Al igual que con toda la literatura extranjera traducida, es normal que leamos la literatura japonesa traducida a un idioma que nos es próximo y que, por lo tanto, no seamos tan conscientes de que fue escrita en otra lengua, en otra cultura y en un país tan lejano. También hay que tener en cuenta la época, ya que algunos de los autores más famosos escribieron hace 50 años o más.

Una de las peculiaridades de la literatura japonesa es la gran importancia de los sentimientos y las sensaciones, sobrepasando a menudo a la importancia del argumento. Es bastante común que leamos literatura japonesa en la que no pasa nada en absoluto, novelas que no tengan apenas argumento. Esto sucede porque para los autores japoneses es mucho más importante transmitir las sensaciones que una buena historia. Podemos encontrar libros en los que se describan paisajes con gran detalle, se hable de la belleza de las flores, de los insectos de verano, de los amores, de recuerdos, pero cuando acabemos el libro llegaremos a pensar: “Un libro muy bonito pero, ¿qué ha pasado?”. La respuesta puede ser: “nada”.

Cubierta catalana de "País de Nieve"

Cubierta catalana de “País de Nieve”

Un ejemplo de esto es “País de nieve”, de Yasunari Kawabata, en el que se describen ampliamente los paisajes y predomina el recuerdo de los amores pasados, pero en el que el argumento es casi inexistente.

Por lo tanto, si esperamos encontrar espléndidos e intensos argumentos en la literatura japonesa, es muy posible que no los encontremos a menudo.

 

Otra característica habitual es que las obras tengan una estructura extraña. En occidente hay una larga tradición a que las obras sigan la estructura de planteamiento, nudo y desenlace, y la mayoría de obras siguen este esquema. Sin embargo, en Japón no hay tradición a seguir este esquema ni tiene apenas peso, por lo que los libros suelen tener una estructura muy libre.

Podemos encontrar libros que sean sólo nudo, sin un planteamiento ni un desenlace. Nos encontraremos con una historia sin principio, sin saber de dónde vienen las escenas descritas y, al terminar, no llegaremos a ninguna conclusión, simplemente la historia se cortará como el que deja de ver una película a la mitad. Por otro lado, podemos encontrar obras que empiecen con un desenlace, luego tengan un breve planteamiento y luego un nudo. También es común encontrarnos con desenlaces de una o dos páginas. Como he explicado antes, al ser las emociones y sensaciones más importantes que el argumento, el desenlace no es una prioridad y se resuelve como si la obra hubiera sido acabada a toda prisa y tomándose el final a la ligera. Resumiendo, no esperemos encontrar en la literatura japonesa una estructura tradicional ni tampoco esperemos grandes finales.

 

Otra característica es que se considera más bello lo que se sugiere y se lee entre líneas que lo que se dice directamente. Los libros japoneses tienen un cierto misterio, siempre se pueden encontrar sentidos ocultos imperceptibles para los lectores. Los traductores de este tipo de obras a menudo nos facilitan la lectura anotando a pie de página explícitamente lo que se intenta decir entre líneas porque a veces son detalles tan ínfimos que pasan desapercibidos completamente.

Jardín japonés, inspiración para el haiku.

Jardín japonés, inspiración para el haiku.

 

La literatura japonesa también guarda una estrecha relación con la naturaleza, y en especial la poesía y el género del haiku. Constantemente hay referencias o descripciones naturales: árboles, animales, lagos, bosques, la luna, las estaciones del año y muchos más elementos naturales.

 

Por último, hay una característica única de la literatura japonesa: las obras a menudo están basadas en experiencias reales del autor. Se trata del género conocido como “shishôsetsu” o “watashi-shôsetsu” (novela personal). En la literatura japonesa moderna los autores y sus vidas a menudo están reflejados en los personajes de sus novelas. Los sucesos en ellas suelen estar basados en hechos reales que han experimentado los autores, pero nunca se sabe dónde acaba la verdad y empieza la ficción. Existe una especie de morbo entre el público japonés, al que le gusta conocer la vida íntima de los autores a través de lo que reflejan en este tipo de obras, por lo que la shishôsetsu es un género muy popular.

Natsume Sôseki en 1912

Natsume Sôseki en 1912

Esta característica es la que más deberíamos tener en cuenta al leer obras japonesas. Mientras uno lee no puede reprimir la curiosidad de saber qué ha sucedido realmente y qué es inventado. Dos claros ejemplos de esto son “Una cuestión personal” de Kenzaburô Ôe, obra en la que explica su experiencia al nacer su hijo con una hernia cerebral, o “Botchan” de Natsume Sôseki, que trata de un señorito de casa buena que es profesor y que debe mudarse a una zona rural de Japón a dar clases. Allí los alumnos son unas “bestias” y acabarán mofándose de él continuamente. Esta historia guarda un sospechoso parecido con la vida real de Sôseki.

A fin de cuentas, al igual que le pasó al público japonés, a menudo debemos considerar que la obra refleja la vida de su autor.

 

Por supuesto no todas las obras cumplen con estas características, en especial la de shishôsetsu. Los autores más modernos como Haruki Murakami o Banana Yoshimoto suelen escribir ficción pura, sin toques de realidad del autor subyacentes.

Ediciones japonesas de 1Q84, de Haruki Murakami

Ediciones japonesas de 1Q84, de Haruki Murakami

 

Teniendo en cuenta estas consideraciones básicas, cuando leáis literatura japonesa espero que consigáis haceros una mejor idea de lo que representa para Japón y que podáis entenderla más adecuadamente, y no sólo como meras obras de ficción próximas culturalmente a causa de la lengua a la que han sido traducidas.

 

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