¿Cómo se debe leer la literatura japonesa? Aspectos a tener en cuenta

13 Abr

A diferencia de la literatura occidental, a la que estamos acostumbrados, cuando se lee literatura japonesa hay que tener en cuenta una serie de aspectos para poder apreciarla tal como lo hicieron sus lectores originales, los japoneses. Teniendo en cuenta las características que mencionaré, uno se puede hacer una mejor idea de la literatura japonesa y tener una mejor comprensión sobre ella. Estos aspectos se centran sobre todo en la novela.

Página en japonés

Página en japonés

Al igual que con toda la literatura extranjera traducida, es normal que leamos la literatura japonesa traducida a un idioma que nos es próximo y que, por lo tanto, no seamos tan conscientes de que fue escrita en otra lengua, en otra cultura y en un país tan lejano. También hay que tener en cuenta la época, ya que algunos de los autores más famosos escribieron hace 50 años o más.

Una de las peculiaridades de la literatura japonesa es la gran importancia de los sentimientos y las sensaciones, sobrepasando a menudo a la importancia del argumento. Es bastante común que leamos literatura japonesa en la que no pasa nada en absoluto, novelas que no tengan apenas argumento. Esto sucede porque para los autores japoneses es mucho más importante transmitir las sensaciones que una buena historia. Podemos encontrar libros en los que se describan paisajes con gran detalle, se hable de la belleza de las flores, de los insectos de verano, de los amores, de recuerdos, pero cuando acabemos el libro llegaremos a pensar: “Un libro muy bonito pero, ¿qué ha pasado?”. La respuesta puede ser: “nada”.

Cubierta catalana de "País de Nieve"

Cubierta catalana de “País de Nieve”

Un ejemplo de esto es “País de nieve”, de Yasunari Kawabata, en el que se describen ampliamente los paisajes y predomina el recuerdo de los amores pasados, pero en el que el argumento es casi inexistente.

Por lo tanto, si esperamos encontrar espléndidos e intensos argumentos en la literatura japonesa, es muy posible que no los encontremos a menudo.

 

Otra característica habitual es que las obras tengan una estructura extraña. En occidente hay una larga tradición a que las obras sigan la estructura de planteamiento, nudo y desenlace, y la mayoría de obras siguen este esquema. Sin embargo, en Japón no hay tradición a seguir este esquema ni tiene apenas peso, por lo que los libros suelen tener una estructura muy libre.

Podemos encontrar libros que sean sólo nudo, sin un planteamiento ni un desenlace. Nos encontraremos con una historia sin principio, sin saber de dónde vienen las escenas descritas y, al terminar, no llegaremos a ninguna conclusión, simplemente la historia se cortará como el que deja de ver una película a la mitad. Por otro lado, podemos encontrar obras que empiecen con un desenlace, luego tengan un breve planteamiento y luego un nudo. También es común encontrarnos con desenlaces de una o dos páginas. Como he explicado antes, al ser las emociones y sensaciones más importantes que el argumento, el desenlace no es una prioridad y se resuelve como si la obra hubiera sido acabada a toda prisa y tomándose el final a la ligera. Resumiendo, no esperemos encontrar en la literatura japonesa una estructura tradicional ni tampoco esperemos grandes finales.

 

Otra característica es que se considera más bello lo que se sugiere y se lee entre líneas que lo que se dice directamente. Los libros japoneses tienen un cierto misterio, siempre se pueden encontrar sentidos ocultos imperceptibles para los lectores. Los traductores de este tipo de obras a menudo nos facilitan la lectura anotando a pie de página explícitamente lo que se intenta decir entre líneas porque a veces son detalles tan ínfimos que pasan desapercibidos completamente.

Jardín japonés, inspiración para el haiku.

Jardín japonés, inspiración para el haiku.

 

La literatura japonesa también guarda una estrecha relación con la naturaleza, y en especial la poesía y el género del haiku. Constantemente hay referencias o descripciones naturales: árboles, animales, lagos, bosques, la luna, las estaciones del año y muchos más elementos naturales.

 

Por último, hay una característica única de la literatura japonesa: las obras a menudo están basadas en experiencias reales del autor. Se trata del género conocido como “shishôsetsu” o “watashi-shôsetsu” (novela personal). En la literatura japonesa moderna los autores y sus vidas a menudo están reflejados en los personajes de sus novelas. Los sucesos en ellas suelen estar basados en hechos reales que han experimentado los autores, pero nunca se sabe dónde acaba la verdad y empieza la ficción. Existe una especie de morbo entre el público japonés, al que le gusta conocer la vida íntima de los autores a través de lo que reflejan en este tipo de obras, por lo que la shishôsetsu es un género muy popular.

Natsume Sôseki en 1912

Natsume Sôseki en 1912

Esta característica es la que más deberíamos tener en cuenta al leer obras japonesas. Mientras uno lee no puede reprimir la curiosidad de saber qué ha sucedido realmente y qué es inventado. Dos claros ejemplos de esto son “Una cuestión personal” de Kenzaburô Ôe, obra en la que explica su experiencia al nacer su hijo con una hernia cerebral, o “Botchan” de Natsume Sôseki, que trata de un señorito de casa buena que es profesor y que debe mudarse a una zona rural de Japón a dar clases. Allí los alumnos son unas “bestias” y acabarán mofándose de él continuamente. Esta historia guarda un sospechoso parecido con la vida real de Sôseki.

A fin de cuentas, al igual que le pasó al público japonés, a menudo debemos considerar que la obra refleja la vida de su autor.

 

Por supuesto no todas las obras cumplen con estas características, en especial la de shishôsetsu. Los autores más modernos como Haruki Murakami o Banana Yoshimoto suelen escribir ficción pura, sin toques de realidad del autor subyacentes.

Ediciones japonesas de 1Q84, de Haruki Murakami

Ediciones japonesas de 1Q84, de Haruki Murakami

 

Teniendo en cuenta estas consideraciones básicas, cuando leáis literatura japonesa espero que consigáis haceros una mejor idea de lo que representa para Japón y que podáis entenderla más adecuadamente, y no sólo como meras obras de ficción próximas culturalmente a causa de la lengua a la que han sido traducidas.

 

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4 comentarios to “¿Cómo se debe leer la literatura japonesa? Aspectos a tener en cuenta”

  1. Kyoko junio 3, 2014 a 01:19 #

    Muy buen artículo… lo tendré en cuenta cuando vuelva a leer Pais de Nieve ya que la primera vez que lo leí noté todo lo que has dicho, lo que ha causado que me cueste comprender muchas cosas de la historia

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    • trazosdejapon junio 3, 2014 a 12:27 #

      Precisamente “País de Nieve” es de los más difíciles de leer. Nos cuesta incluso los que estamos acostumbrados a la literatura japonesa. Kawabata es un autor muy extremo en este aspecto, en sus libros apenas pasa nada, y esto se da mucho más en él que en otros autores. Te recomiendo que leas a otros escritores antes que a Kawabata.
      Lo que tienes que tener en cuenta de “País de Nieve” es que el protagonista es el paisaje, que se trata casi como a un personaje, no el hombre de Tokyo ni la geisha.

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  2. Fernando mayo 11, 2015 a 03:32 #

    …muy interesante; no sabía al respecto. Soy un lector aunque no de Literatura (este mes compré 3 libros de Arquitectura; como ejemplo) sin embargo, me sirve para entender o ver desde otros puntos de vista diferentes temas diarios.
    -Sería bueno saber si los escritores (en su mayoría) de ahora, también siguen dichos esquemas libres o siguen patrones con una lógica más Universal.

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    • trazosdejapon mayo 11, 2015 a 09:32 #

      Depende. La cosa se ha modernizado un pelín, pero siguen con estas pautas bastante claramente. Mucha gente que lee literatura japonesa luego me dice que les deja fríos, que no pasa nada, o que no entienden el porqué del libro, que no tiene final, etc. Sigue siendo por esto mismo.
      Luego hay algunos autores, como Murakami, que escribe ficción, sin entrar apenas en la literatura shishôsetsu.
      Yo no conozco absolutamente a todos los autores, y menos aún a los más modernos que no deben ni haber llegado a occidente, así que supongo que algunas (pocas) excepciones debe haber.

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